El agua residual, fuente de contagio del coronavirus

El agua residual, fuente de contagio del Coronavirus

Las últimas noticias confirman que el COVID-19 puede transmitirse a través de la ruta fecal-oral. Por esta razón, resulta imprescindible tener el máximo cuidado posible con el tipo de agua que consumimos como exponemos en los siguientes apartados.

El coronavirus podría estar presente en las aguas residuales

Así lo afirma la Water Environment Federation (WEF). El análisis de las heces de los primeros pacientes que presentaron los síntomas de haber contraído el virus confirmaba la presencia del COVID-19. Sin embargo, se sigue dudando si esta cepa del virus es, o no, contagiosa.

Además, un alto porcentaje de las personas ingresadas experimentaron, como primer síntoma, la diarrea en lugar de la fiebre, lo que ayuda a confirmar que el consumo de aguas residuales primero les provocó malestar estomacal y posteriormente el desarrollo de la enfermedad.

¿Cómo se produce el contagio?

Básicamente, por tocar alguna superficie infectada y llevarse las manos a la boca, a los ojos o a la nariz. Es un virus respiratorio.

En el caso del agua residual, puedes pensar que ni la vas a tocar, ni la vas a consumir, pero las primeras investigaciones apuntan a que hay partículas del virus en suspensión con un alto poder de contagio.

¿Cuáles son las soluciones a poner en práctica para evitar este tipo de contagio?

La OSHA (Administración de seguridad y salud ocupacional de Estados Unidos) ha determinado que la desinfección que ha de llevarse a cabo es idéntica a la que se realiza en hospitales y centros de salud.

Se considera adecuado proceder a la aplicación de productos desinfectantes en toda la red encargada de la gestión de las aguas residuales. Los empleados encargados de la misma han de tener especial cuidado y protegerse de forma específica para evitar el contagio.

A la hora de vaciar las alcantarillas de residuos sólidos, han de proceder retirándolos y almacenándolos como si se tratase de desechos procedentes de intervenciones quirúrgicas. El uso de depósitos herméticos o de la incineración son alternativas más que eficaces para evitar la propagación del virus.

agua coronavirus

Es importante subrayar que los estudios realizados en las aguas residuales almacenadas en depósitos sin desinfectar confirman que el virus tiene la capacidad de permanecer activo durante varios días.

No en vano, el caso de los apartamentos Amoy Gardens en Hong Kong es bastante sintomático. Los depósitos de agua y las tuberías que van a las alcantarillas correspondientes llevaban varios meses sin desinfectarse o revisarse.

El alto porcentaje de enfermos entre los inquilinos hace sospechar que ahí está el foco de la infección.

Los dos primeros pacientes vivían a varias plantas el uno del otro, pero se descubrió que ambos vivían en los apartamentos terminados con el número siete. Al analizar todos los inodoros con esa numeración se detectó que compartían la misma tubería, por lo que el contagio se produjo al usar el baño.

Por esta razón, es siempre imprescindible lavarse las manos (incluyendo el dorso) cuando se va al baño y proceder a la limpieza, y a la desinfección, de los bajantes por parte de un profesional.

Las autoridades recomiendan desinfectar el agua con una cantidad entre los 0,2 y los 0,5 miligramos de cloro por litro de agua. Esta es la medida que aplica la mayoría de ayuntamientos del país, por lo que, en este sentido, podemos estar tranquilos de que el agua del grifo no va a ser la fuente del problema.

¿Qué podemos hacer si disponemos de depósitos de agua o fosas sépticas?

Lo más recomendable es proceder a su vaciado completo, a su correcta desinfección y al uso de cloro de forma continuada. Este tipo de operaciones ha de realizarse siempre con la protección correspondiente.

Es importante recordar que en Wuhan, ciudad china que se convirtió en el foco principal de la propagación del virus, la red de alcantarillado no es la más adecuada, lo que facilitó el aumento progresivo de los casos hasta llegar a convertirse en una epidemia entre la población que se fue extendiendo progresivamente a otras limítrofes hasta llegar a expandirse por el mundo.

Lo mejor que podemos hacer para ganar en tranquilidad es analizar el recorrido de las aguas residuales que circulan por nuestra vivienda, revisar las instalaciones correspondientes y proceder a la desinfección de la forma arriba indicada.

El uso de guantes, mascarillas y elementos de protección es siempre imprescindible para lograr que este tipo de operaciones se realice de manera segura y fiable.

La capacidad de detener el avance de los brotes es cada vez mayor, lo que permite actuar con mayor tranquilidad.

Teniendo en cuenta que el COVID-19 puede transmitirse a través de la ruta fecal-oral, siempre resulta más fácil que nos pongamos manos a la obra para frenar este motivo de contagio que puede convertir nuestro hogar en un espacio más proclive a que tan temido virus termine haciendo acto de presencia.

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